Museo Picasso Málaga

Desde marzo de 2017 las salas que albergan la Colección permanente del Museo Picasso Málaga se muestran renovadas, ganando en cercanía y en conocimiento acerca de la obra de Pablo Picasso. De marcado acento cronológico, la nueva presentación revela la extensión del trabajo del artista a lo largo del tiempo, así como la versatilidad intrínseca a su trabajo y el carácter cíclico de su investigación artística, focalizando la atención sobre su constante vocación por explorar las posibilidades expresivas de cualquier soporte.

Este nuevo relato expositivo es fruto de la estrecha colaboración entre el Museo Picasso Málaga y la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA), que durante los próximos tres años contribuye al discurso con una selección de ciento sesenta y seis obras provenientes de sus fondos. Entre las obras que se incorporan al nuevo recorrido, se encuentran Restaurante (1914), un excepcional óleo recortado y pegado sobre cristal que se expone por primera vez al público; Las tres Gracias (1923), un gran lienzo en el que se muestra el Picasso más clásico y monumental; o el icónico bronce Cabeza de toro (1942), realizado con el manillar y el sillín de una bicicleta. Todas ellas, junto al resto de las obras expuestas, conforman una narración expositiva que comienza por los años de formación, transcurre por los grandes momentos estilísticos y temáticos de su trayectoria –cubismo, mediterráneo, el retrato…- y termina con la reinterpretación de los grandes maestros, todo ello con la combinación de talento, técnica y expresión que hizo de Picasso el gran artista del siglo XX. Ver obras seleccionadas >

Pablo Picasso. Nueva Colección cuenta con el apoyo de la Fundación Endesa, que se suma al proyecto mediante un convenio de colaboración y patrocinio que permitirá una óptima iluminación de la obra de Picasso en las salas del Palacio de Buenavista con la más novedosa tecnología.

Fuente: www.museopicassomalaga.org

La Alcazaba de Málaga

Este Palacio fortaleza cuyo nombre en árabe significa ciudadela es uno de los monumentos históricos de la ciudad, un espacio muy visitado por conjugar historia y belleza en un mismo recinto.

De época musulmana está situada a los pies del monte Gibralfaro donde está el Castillo defensivo árabe al que estaba unido por un pasillo resguardado por murallas llamado La Coracha; junto al Teatro romano y frente al edificio de la Aduana, es una oportunidad para ver en solo unos metros la unión de las culturas romana, árabe y renacentista, lo que hace a este rincón un lugar muy especial.

Construida entre 1057 y 1063 según los historiadores musulmanes a instancias del rey de taifas bereber de Granada, Badis. En su construcción se emplearon materiales de acarreo y se reutilizaron piezas del anexo teatro romano, como columnas y capiteles.

Posteriormente llegan a Málaga los Almorávides en 1092 y los Almohades en 1146. En el 1279 la conquista Muhammad II Ben al-Ahmar y pasa al reino Nazarita. Su reforma le confiere una profunda impronta como edificación nazarí construida sobre la roca. Conjuga las necesidades de defensa y la belleza de un palacio árabe organizado a base de patios rectangulares y crujías en torno con sus jardines y estanques. Sus estancias que, en la tradición de la arquitectura granadina, buscan en los interiores la alternancia de luces y sombras para conseguir esos juegos que tan bien dominan los alarifes árabes.

Su componente militar la hace una de las obras más importantes musulmanas conservada en España. Con matacanas, torres albarranas con saeteras y murallas almenadas como elementos defensivos, sin embargo su mejor defensa estaba en su situación, dominando desde sus balcones la ciudad y la bahía.

A su alrededor había un barrio, hoy totalmente desaparecido, que tenia incluso su sistema para evacuar las aguas fecales, y con letrinas en casi todas las casas, lo que acredita el alto nivel de civilización que existía en esos momentos.

Tuvo sucesivas reconstrucciones, algunas hasta en el siglo XX, y actualmente es visitable con importantes muestras arqueológicas expuestas. En las primeras excavaciones para su restauración, aparecieron restos de muros romanos de hormigón revestido de estuco rojizo y pequeñas albercas excavadas en pizarra, destinadas a la preparación del Garum (pasta de pescado que elaboraban los romanos) y una mazmorra donde encerraban durante la noche a las cautivas cristianas que trabajaban de día.

Fuente: www.malagaturismo.com

Catedral y Museo Catedralicio de Málaga

Su nombre completo es Nuestra Señora de la Encarnación aunque para los malagueños es simplemente “la Catedral”. En todas las ciudades una catedral es siempre algo importante, pero aquí en Málaga lo es todavía más, porque no  es solo un edificio religioso, es también un referente, un hito ciudadano, un jalón en el camino y un testigo de muchos acontecimientos.

El edificio es una de las mejores muestras del arte religioso español: situada sobre los restos de otras muestras culturales tales como la primitiva mezquita almohade.

Se empezaron sus trazas aproximadamente sobre 1.530 y se finalizó en el siglo XVIII, aunque es una obra inacabada ya que le falta remate de la fachada principal y la torre sur.

La falta de una torre ha hecho que se la llame popularmente La Manquita y que respecto a esto, circule aún hoy, una leyenda que dice que el dinero que se destinaba en el XIX a su terminación se gastó, mandándolo a pagar las guerras en América, aunque está demostrado que ese dinero realmente se destinó a financiar obras públicas urgentes en la provincia.

Con una planta de tres naves con girola, es en cierto modo una evolución del arte goticista que en su primer momento acogió las nuevas ideas renacentistas, con todas las naves de la misma altura con bóvedas vaídas conforman esos cupulines tan característicos que se ven desde arriba, por ejemplo cuando se ve la catedral desde el hotel Málaga Palacio.

El alzado incorpora el estilo siloésco con el dado de Brunelleschi, que contribuye a darle mayor altura y vistosidad sin distorsionar el canon.

Por su cabecera es hermana de las de Granada y Guadix,  las catedrales andaluzas del XVI, en cambio por su coro hay que relacionarla con los Coros de Toledo y Córdoba, los tres más importantes de España.

En el Coro de Málaga esta la sillería con 42 tallas, obra de Pedro de Mena en su mayoría, un obra maestra que este realizó tras las intervenciones previas de Luís Ortiz de Vargas y con el Apostolado del escultor José Micael Alfaro, todo esto lo hacen ser una de las obras más importantes en su género.

Destacar también dos órganos, magníficos que tienen más de 4.000 tubos, raros y hermosos ejemplos de instrumentos musicales del siglo XVIII que, aún hoy, se conservan en buen uso y con los que se dan frecuentes conciertos.

Las portadas de la catedral son conocidas como la de las Cadenas, frente al Palacio de Zea-Salvatierra con sus jardines y su patio de los naranjos; la principal, conocida como la de la Plaza del Obispo y, aunque no está integrada en la Catedral, la fachada del Sagrario.

Desde mediados del siglo XX la Catedral quedó totalmente exenta cuando se demolieron las últimas casas que estaban adosadas a ella en la parte cercana al Parque.

En la catedral se encuentra el Museo Catedralicio, actualmente ubicado en las dependencias de la antigua Sala Capitular, son dos estancias, parte de la obra del siglo XVIII, que tienen un bello artesonado del XIX, con obras de la propia Catedral y de otros lugares, algunas de salas ya desaparecidas, tales como la antigua Sala de Ornamentos, también llamada del Tesoro de la catedral, y de esta misma Capitular, ambas ya desaparecidas y en la primera de las salas es donde se ubican gran cantidad de obras sacras.

Fuente: www.malagaturismo.com